Carmen Guevara C.

La icónica estrella de Hollywood habría cumplido 100 años este 1 de junio. Un siglo después de su nacimiento, millones de admiradores en todo el mundo continúan recordándola y celebrando el legado de una de las figuras más emblemáticas de la cultura popular.
Resulta sorprendente que una artista que alcanzó la fama en una época sin internet ni redes sociales, que falleció hace más de 6 décadas y cuyas películas rara vez se exhiben en salas de cine o plataformas de streaming, siga manteniendo una presencia tan poderosa en el imaginario colectivo.
“Creo que una de las claves es que simboliza una era perdida de Hollywood, marcada por el glamour y el estrellato”, explicó a BBC Mundo Lucy Bolton, profesora de Filosofía del Cine en la Queen Mary University of London.
“Ya no existen estrellas como ella, por muchas razones. Su imagen posee una fuerza individual extraordinaria”, añade.
Bolton señala que, a diferencia de otras grandes figuras de la época, como Elizabeth Taylor o Ava Gardner, cuya trayectoria suele vincularse a relaciones con otros personajes famosos, Marilyn Monroe trascendió cualquier asociación personal.
“A otras estrellas se las relaciona de una u otra forma con actores o celebridades de renombre, como Frank Sinatra o Richard Burton. Marilyn se casó 3 veces —primero con un joven común, luego con una estrella del béisbol y finalmente con una figura de la literatura—, pero no es recordada por ellos, sino por la fuerza única de su propia imagen”, sostiene.
Para Scott Fortner, historiador y considerado el mayor coleccionista de objetos relacionados con la actriz, el fenómeno Monroe sigue siendo irrepetible.
“Hoy existen muchas actrices talentosas, pero nadie reúne la misma combinación de cualidades que definieron a Marilyn Monroe. Su talento, atractivo, carisma, capacidad para conectar con el público y la fascinación permanente que despierta crearon una fórmula única”, afirma.
Monroe falleció el 4 de agosto de 1962, a los 36 años, pero su recuerdo permanece intacto. Para Sigfrid Monleón, director de cine y profesor de la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid (ECAM), la actriz representa el punto culminante y, al mismo tiempo, la crisis del sistema de estrellas de Hollywood.
“Marilyn es el canto de cisne del star system. Es la estrella que deslumbra y se desvanece; el fulgor y la tragedia. Un mito que pone en cuestión el modelo que la creó y contra el que ella misma se rebeló desesperadamente”, reflexiona.

Nacida en Los Ángeles, Marilyn Monroe tuvo una infancia marcada por la inestabilidad y pasó parte de sus primeros años en orfanatos y hogares de acogida. Se casó a los 16 años y comenzó su carrera como modelo pin-up -para colgar- antes de abrirse camino en el cine. Tras varios papeles secundarios, firmó un contrato con 20th Century Fox a finales de 1950, dando inicio a una carrera que la convertiría en leyenda.
Detrás de la imagen de símbolo sexual que la hizo famosa, también existía una mujer inteligente, ambiciosa y profundamente sensible.
“Era una mujer muy inteligente y luchadora, pero también vulnerable. Esa vulnerabilidad fue, en muchos casos, la puerta por la que quienes la rodeaban se aprovecharon de ella”, señala María Hesse, autora del libro Marilyn: Una biografía.