Guardianes culturales

Vie, 27/03/2026 - 17:05
Autor:

Dr. José Manuel Fajardo S./ Profesor visitante UP/Centro Regional Universitario de Coclé

 

La idea “guardianes culturales” es interesante para aplicar a los centros de educación superior. Aprovecho la Odisea de Homero, que, en versión de miniserie de 1997, aporta un par de diálogos relevantes para ahondar en ello. Vale recordar que Odiseo es el héroe griego condenado a vagar por los mares al final de la guerra de Troya. Penélope, su esposa, es acosada por pretendientes que quieren desposarla al suponer muerto a Odiseo luego de años de espera.

Cuando Odiseo retorna, encierra a los pretendientes en un salón y empieza a liquidarlos. En medio de la matanza, Eurímaco, uno de los pretendientes, reclama a Odiseo y pregunta: “¿Cuál es nuestro crimen?” Arguye entonces que trataron a su esposa como reina, consumieron sus bienes también, pero no mataron a nadie. A ello responde Odiseo diciendo: “Su crimen es que trataron de robar mi mundo. El mundo que construí con mis manos, mi sudor y mi sangre. El mundo que compartí con una mujer, que parió a mi hijo. Y jamás, nadie, va a quitármelo. Y Uds. morirán por mi mano en un río de sangre.” Pasada esta escena, en el reencuentro de Penélope y su esposo, ella le recuerda que han pasado veinte años sin verse, Odiseo responde: “Fue solo un día”, a lo que ella replica: “Así que en un día viste todo el mundo”. Él concluye: “Sí, y hay mucho que es sagrado y hermoso, pero nada tan hermoso como mi propio mundo, que puedo tomar en mis manos y que puedo saber que siempre será mío. Tú eres mi mundo.”

En estos diálogos se repite la palabra “mundo”, que es clave para captar el sentido de ser un “guardián cultural”. El concepto “mundo” remite al tejido de relaciones que cada ser humano crea con su entorno, y a la vez consigo mismo. “Tener mundo” es la capacidad humana de saberse perteneciente a un modo de relación y costumbres que crean un ethos, o sea un carácter para juzgar con criterio y orientar la acción con sana personalidad ante la realidad.

La tendencia “moderna” en el corredor de la globalización, tienden a erigirse como la versión de “mundo ideal”, promoviendo un ethos de tipo economicista y de dominio político, que tiende a aplastar o borrar la diversidad de mundos; es una forma de suicidio de humanidad, pues se anula la riqueza de la variedad cultural humana en beneficio del flujo de capitales.

Es aquí donde la universidad debe, como Odiseo, luchar a tope a fin de incentivar acciones que muestren los peligros de esta senda materialista moderna. Esto es viable si cada universitario se convierte en un gestor consciente de la riqueza cultural por cultivar como nuestro máximo bien.