Del Director: Academia vs Moneda

Lun, 23/03/2026 - 15:32
Autor:

Abdel Fuentes /Director del Semanario La Universidad

 

El lunes 23 de marzo la Universidad de Panamá inicia un nuevo espacio académico, trascendental para quienes aspiran a prepararse ante un futuro cercano.

Será un ciclo complicado, tras la reducción del presupuesto universitario. Es la primera vez que el monto para operar resulta inferior al período anterior (2025), en relación con la recomendación del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).

Desde septiembre del transcurrido año, el Rector y otras autoridades han advertido de sus implicaciones, en agravio de la educación y del funcionamiento de la Casa de Octavio Méndez Pereira.

El tijerazo impactará la contratación de profesores, personal transitorio y las operaciones de los centros regionales, dispersos en todo el territorio nacional, incluyendo la ejecución de proyectos de infraestructura y la ampliación de ofertas académicas.

La cifra de estudiantes agrava el dilema de profesores que deben recibirles por superar la capacidad de los salones de clases, lo cual contradice la didáctica -ciencia de la enseñanza-.

En presencia de diputados y funcionarios, las autoridades de la UP sostuvieron que la diferencia del presupuesto entre 2025 y 2026 asciende a 77 millones de dólares.

Frente a la contrariedad, el representante legal y rector de la Universidad de Panamá ha reiterado la solicitud que inclusive es pública, con el objeto de que el MEF autorice el uso de los fondos propios de la institución que se mantienen depositados en el estatal Banco Nacional de Panamá.

El doctor Eduardo Flores Castro ha explicado que la universidad dispone de alrededor de 100 millones de dólares en fondos generados por la institución, a través de los programas de postgrados, maestrías, doctorados y otros servicios académicos. Y, en tal sentido, ha manifestado que el uso de esos recursos requiere del aval de los órganos Ejecutivo y Legislativo.

Las reducciones presupuestarias, impuestas a la universidad, vienen limitando la apertura de otras carreras, y la extensión del pénsum curricular.

La educación, pese a las distorsiones que enfrenta, es un bastión del conocimiento; es el acero defensivo que permite liberar al humano de esclavitudes ideológicas y conductuales.

El conocimiento proporciona información, sin la cual es imposible desarrollar criterios y adoptar posiciones y decisiones acertadas.

Limitar el derecho de los humanos a educarse -más allá de pensar en preceptos y discursos elocuentes que solo existen en papel- es una expresión de la deshumanización que atenta contra la existencia y las aspiraciones a las que todos tienen derecho.