La deforestación y sus efectos son analizados por especialistas y académicos de la Universidad de Panamá

Vie, 14/07/2023 - 17:10
Autor:

Carlos Iván Caballero G.

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Foto tomada del diario La Prensa - publicada en  2 /2021

La deforestación es un problema recurrente en muchas regiones del mundo, y de preocupación general debido a los daños que provoca. Especialistas en diversas disciplinas de la Universidad de Panamá, al hacer referencia al peligro que representa para la agricultura, sostienen que la tala indiscriminada es el componente perfecto para la destrucción de los suelos.

Antonio Méndez, analista del Instituto de Estudios Nacionales (Iden), revela que en 2012 la cobertura boscosa en Panamá alcanzaba 4 millones 982 mil, 159,21 hectáreas. Sin embargo, decayó de forma estrepitosa.

En 2019 la cobertura se redujo a 4 millones 925 mil 789,7 hectáreas; según Méndez en 7 años se perdieron 56 mil 369,5 hectáreas de bosques en Panamá.

Méndez explica que el ritmo de deforestación entre 2019 y 2022 alcanzó las 24 mil 158,3 hectáreas, que sumadas a las 56 mil 369,5 taladas en los últimos 7 años hacen un total de 80 mil 527,8 hectáreas deforestadas en el territorio nacional. 

 

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Foto tomada de la Web: www.miambiente.gob.pa

 

De acuerdo con la interpretación del doctor Iván Valdespino, profesor de Botánica de la Escuela de Biología, la desforestación es un mal que vulnera la cuenca de los ríos, y perjudica a los productores. Explica que en muchas zonas de provincias centrales la deforestación ha causado que las corrientes de agua que producen las lluvias arrasen con las capas de minerales del suelo.

Aseguró que la deforestación es un mal significativo que destroza los recursos naturales y de manera colateral daña la fauna y la calidad del ambiente.

El biólogo explicó que los bosques funcionan como una alfombra protectora que merma el impacto de los agentes los cuales causan erosión, como el viento y la lluvia.  

Explicó que la tala en nada favorece   a los microorganismos que viven en los suelos de las zonas boscosas. Además, la falta de árboles contribuye a la eliminación de esos microorganismos que lo nutren y lo hacen fértil para la producción agrícola.

Belma Elizabeth Soto, profesora de la Facultad de Ciencias Agropecuarias (FCA) del departamento de Fitotecnia, asegura que la tala deteriora la agricultura. Destaca que la calidad de producción agrícola está asociada de manera íntima a las propiedades que posee el suelo. Además, aclara que extensas parcelas de tierras fértiles son destinadas al desarrollo urbano.

Advierte que el Estado tiene la obligación de realizar un ordenamiento territorial adecuado y separar parcelas productivas para la obtención agrícola.

Lourdes Rubatino, ingeniera forestal del departamento de suelo y agua de la FCA, señala que los bosques son importantes para conservar la calidad de los suelos. Y, que talarlos no es una medida inteligente debido a que evita la producción de alimentos de calidad.

Contextualiza que los bosques regulan el medio ambiente, y forman barreras protectoras en contra de la erosión. Además, la baja producción agrícola hace que se disparen los precios en el mercado.

Víctor Hugo Herrera Ballesteros, director de la Escuela de Economía, sostiene que el daño que produce la deforestación a la agricultura es excesivo y el perjuicio se puede observar en la merma que registra la producción nacional en las últimas décadas.

El economista recuerda que la seguridad alimentaria de los años 80, apoyada en granos básicos como arroz, maíz y frijoles, apenas abastecía el 70 % del mercado local. Añade que para aquellos días la deforestación era mínima.
 

Otro aspecto que menciona Herrera en cuanto a la valoración económica ambiental es que en la medida en que se reduzcan los espacios para la producción agrícola, el mercado elevará los precios de los productos.

Para el académico la tala ha consumido la capacidad de producción de algunos campos, y en la actualidad el Estado, para suplir la merma agrícola, importa productos como arroz, cebolla y maíz.

La mirada que hace otro economista, en este caso, el decano de la Facultad de Economía, Rolando Gordón Canto, se orienta a que históricamente en la península de Azuero se ha deforestado, lo que explica las notorias consecuencias en el agro. Agrega que existen extensas zonas que no pueden ser utilizadas para el cultivo.

Plantea que el Estado traspasa para el desarrollo urbano importantes campos fértiles que pueden ser destinados a la agricultura. Destaca que además de la deforestación se levantan grandes urbanizaciones cuyo suelo es forrado en concreto. Es decir, lo que era un terreno fructífero, se convierte en un enorme trozo de cemento.

La profesora Nilka Caballero, quien dicta el curso de Finanzas en la Facultad de Economía, revela que mediante una investigación que realizó en la provincia de Los Santos, observó que continúan practicando la deforestación, sin tomar en cuenta el daño que causan al suelo.