Etelvina Hernández Aguirre /Docente Universidad de Panamá
El periodismo como actividad profesional implica el reconocimiento, en primera instancia, de un signo-noticia interpretado por el periodista en una realidad y entorno determinado. Ese es el inicio del camino en la construcción de un texto cargado de significaciones, dispuesto a interpelar a los receptores del proceso comunicativo noticioso. Ese proceso de construcción de sentidos continúa su evolución, llegando a alcanzar fases del pensamiento cada vez más complejas, pero necesarias en el intento de crear un producto informativo acabado, interpretable, aunque se diga que toda comunicación es una comunicación fallida.
La teoría semiótica de Charles Peirce de naturaleza lógica filosófica, es una teoría del razonamiento y del pensamiento que exponía por aquellos tiempos de 1880 y que después fue sistematizando. A todas luces se aplica a la lógica del discurso noticioso. Aún cuando el texto noticioso de hoy pierde rigurosidad, formalidad y veracidad, a cambio de ganar instantaneidad y tiempo real. Para este estudioso estadounidense, el signo está compuesto por un representamen o signo, el objeto y el interpretante, que debidamente relacionados entre sí, e interactuando en la mente del intérprete, produce la semiosis. Es decir, se generan nuevos signos mentales de manera infinita. La figura del interpretante plantea a su vez tres tipos de signos: el rema, el decisigno y el argumento.
El rema es una declaración, información básica. Es un primer signo que le sirve al periodista para avanzar en su tarea de informar incesantemente. El decisigno revela elementos específicos del significado del hecho noticioso en sí. Se pasa a un segundo nivel del significado, mientras que el argumento busca exponer el concepto a través de la experiencia intelectual del emisor. Hay una tercera dimensión del significado del hecho informativo en cuestión. Por tanto, el periodismo es una actividad del intelecto que busca comunicar a la colectividad una información surgida de la realidad. No obstante, al tratarse de una representación, se pierde mucho del significado del hecho noticioso en el proceso de difusión de la información.
El periodista está obligado a preservar la producción del sentido social al que alude el evento noticioso. Las categorías del signo establecidas por Peirce, el pensador más original hasta la fecha en Estados Unidos y padre de la semiótica moderna, integran los signos naturales y convencionales. El mundo en su totalidad se expresa en signos y el ser humano siempre los ha usado para designar los estados de las cosas, los fenómenos y las acciones humanas.
El signo lingüístico no basta para entendernos en nuestra cotidianidad y mucho menos para interpretar el universo entero. Con la licencia que amerita el caso, he querido plantear la analogía entre el interpretante, como elemento de la triada Peirceana, y la lógica del texto noticioso, sin pretender ser exhaustiva. Recurro a ella como estrategia didáctica en mi afán de inculcar a los estudiantes, que el periodismo es un acto del intelecto que requiere poner en práctica las herramientas del pensamiento para construir los significados sociales que eleven la condición humana de los ciudadanos.