Carmen Guevara C./ Imágenes tomadas de la plataforma Youtube.

Un fósil descubierto en la Formación Chagres, en la provincia de Colón, está aportando nuevas evidencias para comprender la evolución de los peces marinos y los profundos cambios geológicos que transformaron Centroamérica durante el Mioceno tardío.
Se trata de una nueva especie de pez de la familia Dactylopteridae, descrita como †Dactylopterus decrozi sp. nov., que vivió durante el Mioceno tardío, hace aproximadamente 5 y 8 millones de años. El hallazgo constituye el primer registro fósil del género Dactylopterus en el Atlántico y en el continente americano.
Los resultados fueron publicados en junio de 2026 en la revista científica internacional Scientific Reports, del grupo Nature y realizada por un equipo internacional integrado por Orangel Aguilera, Carlos De Gracia, Félix Rodriguez, Olga Oliveira de Araújo, Philippe Béarez, Paulo Andreas Buckup, Yostin Añino, Yutao Xing, Mateus Andrade Rodriguez, Carla Semiramis Silveira y Ricardo Tadeu Lopes.
Los Dactylopteridae son peces marinos conocidos en inglés como flying gurnards. Actualmente comprenden 2 géneros: Dactyloptena, distribuido principalmente en el océano Índico y el Pacífico occidental y central, y Dactylopterus, presente en el Atlántico oriental y occidental.
En la actualidad, este último género está representado por una sola especie, Dactylopterus volitans.

El fósil panameño corresponde a un neurocráneo, estructura ósea que protege el cerebro, y se encuentra depositado en la colección paleontológica de la Universidad de Panamá bajo el número MUPAN–STRI 55403. Fue recolectado por Carlos De Gracia, paleontólogo marino del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales y profesor de la UP en un afloramiento del Chagres Sandstone Member, cerca de Piña, en el distrito de Chagres, provincia de Colón.
Para estudiar el ejemplar, los investigadores emplearon microtomografía computarizada (micro-CT), una técnica que permite observar estructuras internas y externas sin destruir el fósil.

También, utilizaron morfometría geométrica bidimensional para comparar su forma con ejemplares actuales de Dactylopterus volitans y especies de Dactyloptena. Los análisis revelaron características anatómicas suficientes para reconocerlo como una especie distinta.
Una ventana al antiguo mar de Panamá
El contexto geológico del descubrimiento es fundamental. Durante el Neógeno, Centroamérica estaba atravesada por una conexión marina conocida como Vía Marina Centroamericana o Central American Seaway (CAS), que permitió el intercambio de organismos entre las regiones del Pacífico y el Atlántico.
Los sedimentos donde apareció el fósil corresponden a un antiguo ambiente marino profundo. El estudio combinó análisis petrográficos, microscopía electrónica de barrido, espectroscopía de dispersión de energía, información geoquímica y el análisis de microfósiles para reconstruir las condiciones ambientales en las que vivió el animal. Los resultados indican que †Dactylopterus decrozi habitó aguas profundas, a diferencia de la especie actual D. volitans, que suele ocupar ambientes considerablemente más someros.
Una hipótesis alternativa sobre su llegada al Atlántico
Uno de los principales aportes del estudio es biogeográfico. Investigaciones previas habían planteado que los Dactylopteridae se originaron en el antiguo mar de Tetis y que Dactylopterus llegó al Atlántico durante el Mioceno medio.
El nuevo fósil permite plantear un escenario diferente: la vicarianza, proceso mediante el cual una población ancestral queda separada por cambios geográficos y, con el tiempo, las poblaciones aisladas pueden diferenciarse evolutivamente.

Según los autores, un linaje ancestral pudo desplazarse a través de las conexiones marinas de Centroamérica. Posteriormente, el levantamiento tectónico y la progresiva reducción de profundidad de la Vía Marina Centroamericana habrían restringido el intercambio entre las masas oceánicas, favoreciendo la diferenciación de los linajes. Esta interpretación es consistente con una edad mínima de divergencia estimada en unos 10 millones de años y con evidencias de reducción de profundidad de la CAS de hace aproximadamente 10 millones de años.
El hallazgo, sin embargo, no significa que el Istmo de Panamá ya estuviera completamente cerrado cuando vivió este pez. El estudio distingue estos procesos del cierre definitivo de las conexiones marinas, situado aproximadamente hace 2,8 millones de años.
Homenaje a un biólogo marino panameño
El doctor Janzel Villalaz, director de Investigación de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado de la Universidad de Panamá (UP), destacó que la nueva especie fue denominada Dactylopterus decrozi en homenaje al reconocido biólogo marino panameño Luis D’Croz.
También en reconocimiento a su trayectoria en Ciencias Marinas de la Universidad de Panamá y el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, así como su contribución al entrenamiento de varias generaciones de científicos marinos.
Más allá de representar el registro de una especie extinta, el fósil constituye una pieza clave para reconstruir la historia de la vida marina en Panamá y comprender cómo los cambios tectónicos y ambientales que experimentó Centroamérica influyeron en la distribución y evolución de los organismos marinos.
El hallazgo también pone en valor las formaciones geológicas de Panamá como verdaderos archivos naturales, capaces de revelar capítulos hasta ahora poco conocidos de la evolución de la vida marina y de los procesos de transformación que dieron lugar a la configuración actual del istmo.