Omar A. Joseph S.

El 18 de diciembre de 2022, cuando Lionel Messi besó la Copa del Mundo en el estadio de Lusail, el fútbol pareció cerrar un círculo perfecto. Sin embargo, detrás de esa postal se escondían los claroscuros más profundos de la historia reciente del deporte rey.
Qatar 2022 fue un evento donde la épica deportiva convivió con escándalos de corrupción, denuncias de violaciones a los derechos humanos y un despliegue mediático sin precedentes.

El fútbol fue un negocio opaco
Doce años antes del pitido inicial, la Fifa ya había sembrado la polvareda que seguiría a Qatar hasta su coronación como sede.
El llamado Qatargate destapó una red de presuntos sobornos pagados por Qatar para comprar voluntades en el Comité Ejecutivo de la Fifa. Como publicó el diario español El País en su investigación “Catar, el Mundial de la corrupción”, la adjudicación a Qatar fue el resultado de un entramado de pagos millonarios a miembros de la Fifa que involucraba a la empresa de medios beIN Sports y a altos cargos del emirato (El País: Catar, el Mundial de la corrupción, 28/3/2021).
La tragedia silenciosa de este Mundial la escribieron los trabajadores migrantes. El diario español El Mundo documentó, en una serie titulada: “Esclavos del gol”, que más de 6 mil 500 trabajadores nepalíes, bangladesíes e indios fallecieron entre 2011 y 2020 en las obras de los estadios, una cifra que el gobierno catarí nunca ha reconocido oficialmente (El Mundo: Esclavos del gol, 2/10/2022).
El periódico mexicano El Universal publicó una información acerca del señalamiento que hizo Amnistía Internacional al calificar el sistema kafala como una forma de esclavitud moderna, en la cual los obreros no pueden cambiar de empleador ni salir del país sin permiso (El Universal: La deuda de sangre del Mundial de Catar, 19/11/2022).
Mientras el Comité Supremo qatarí minimizaba las víctimas asegurando que solo hubo 3 muertos, las cifras reales se han mantenido como un punto de controversia ética que manchó este torneo.

“Goles, sorpresas y rebelión”
Sobre el césped, Qatar 2022 rompió moldes. Fue el Mundial con más goles de la historia (172), superando las 171 anotaciones de Francia 1998 y Brasil 2014.
El diario panameño La Prensa destacó en su análisis estadístico: “Con un promedio de 2,69 goles por partido, Qatar 2022 se convirtió en el torneo más goleador desde que se disputan 32 equipos. La emoción estuvo garantizada hasta el último minuto de la final” (La Prensa: Récords que dejó el Mundial de Qatar, 20/12/2022).
Los denominados partidos calientes comenzaron desde la fase de grupos. Las selecciones asiáticas y africanas escribieron su propia épica. Japón dejó una estadística insólita: venció a España con solo un 17,7 % de posesión, la cifra más baja desde que se registra este dato (1966). Sin embargo, la gran revelación fue Marruecos, el primer equipo africano y árabe en alcanzar unas semifinales.
El diario español Marca tituló: “Marruecos rompe el techo de cristal del fútbol africano: de la nada a las semifinales del mundo, dejando en el camino a Bélgica, España y Portugal” (Marca: La lección marroquí, 11/12/2022).

Estrellas que iluminaron el desierto
El torneo fue el último baile de una generación dorada. Mientras Lionel Messi, con 35 años, se coronaba como nuevo rey del fútbol. Cristiano Ronaldo, Luis Suárez, Luka Modric y Robert Lewandowski se despedían.
Messi fue quien pulverizó los libros de historia: superó a Lothar Matthäus como el jugador con más partidos mundialistas (26) y llegó a los 13 goles con Argentina, superando el récord de Gabriel Batistuta.
El diario argentino La Nación, un día después de la final, anotó: “Messi no solo ganó la Copa que le faltaba; se adueñó de todos los registros. Es el primer futbolista en marcar en todas las instancias de un Mundial: grupos, octavos, cuartos, semifinales y final. Su legado es inmortal” (La Nación: El último baile del 10, 19/12/2022).
Al otro lado del marcador, Kylian Mbappé, a sus 23 años, selló su nombre con letras de oro. Su hat-trick en la final (solo logrado por Geoff Hurst en 1966) lo coronó como máximo goleador del torneo con 8 dianas. El diario español Sport publicó: “Mbappé hizo un triplete en una final de Mundial que quedará para la historia. Con 23 años, ya tiene 12 goles en Copas del Mundo, igualando a Pelé. El futuro tiene dueño” (Sport: La noche que Mbappé se hizo eterno, 18/12/2022).

El juego más visto, récords superados y decepciones
La final entre Argentina y Francia no fue un partido, fue una novela de 120 minutos. En el estadio Lusail, con 88 mil 966 almas, Argentina dominó el primer tiempo con un penal de Messi y una obra de arte de Ángel Di María (2-0). Pero en el minuto 80, el fantasma de Brasil 2014 apareció: Mbappé anotó 2 goles en 97 segundos para forzar el alargue. En el minuto 108, Messi creyó sentenciar la historia con el 3-2, solo para que Mbappé, desde los once pasos, firmara el 3-3 definitivo. En los penales, la fe sudamericana y las manos del Dibu Martínez hicieron el resto: Montiel ejecutó el penal definitivo y Argentina, 36 años después, volvió a la cima.
Este duelo, catalogado por la prensa internacional como el mejor de la historia de los Mundiales, rompió todas las barreras de audiencia.
El diario mexicano Reforma señaló: “La final Argentina-Francia fue el partido más visto en la historia de la televisión mexicana para un Mundial, con 18.2 millones de espectadores solo en señal abierta. En Argentina, la audiencia llegó al 92 % del share” (Reforma: Récord de audiencia para la final, 20/12/2022).
A nivel global, la Fifa estimó que 5 mil millones de personas siguieron el torneo, una cifra astronómica que consolida al fútbol como el fenómeno cultural más grande del planeta.
Argentina, en estado de euforia, vivió una cobertura sin precedentes. El diario Página/12 tituló: “El país se detuvo durante la final. No hubo crímenes, no hubo accidentes, no hubo nada que no fuera la pelota. La Scaloneta se convirtió en religión y Messi en santo laico” (Página/12: Argentina, un país de rodillas ante la Copa, 19/12/2022).
