Carlos Iván Caballero G.
El conflicto bélico entre Israel, Estados Unidos e Irán, y sus efectos sobre el cierre del estrecho de Ormuz, ha comenzado a impactar el mercado mundial y, en consecuencia, la economía panameña.
Ante este escenario, El Semanario La Universidad consultó a economistas de la Universidad de Panamá (UP), quienes coinciden en que la inflación derivada de la crisis internacional está deteriorando el poder adquisitivo de la población.
Charlyn Marmolejo, economista e investigadora del Instituto de Estudios Nacionales (Iden), señaló que en la última semana el precio del combustible aumentó un 12 % y advirtió que la tendencia continuará al alza. Indicó, además, que los alimentos han subido entre un 5 % y un 7 %, mientras que los medicamentos registran incrementos de hasta un 12 %.
“La situación es preocupante porque las autoridades no han logrado establecer políticas efectivas para reducir o congelar los precios”, afirmó Marmolejo. Explicó que el encarecimiento del combustible se ha trasladado a sectores como alimentos, medicamentos, transporte y servicios.
La investigadora también destacó que el país atraviesa un fenómeno de “inflación percibida”, basado en la percepción de los consumidores sobre el aumento de precios, que suele ser mayor que la inflación real. Este concepto se relaciona con la frecuencia de compra de productos básicos, lo que genera una sensación constante de pérdida del poder adquisitivo.
Por su parte, Sigerico Ortiz González, profesor de la Facultad de Economía, subrayó que el conflicto bélico influye directamente en la inflación nacional. “El aumento en los precios de los derivados del petróleo eleva los costos de producción en todos los sectores”, explicó.
Ortiz añadió que el subsidio estatal se concentra en el diésel y la gasolina de 91 octanos, mientras que los consumidores de gasolina de 95 octanos deben asumir tanto el incremento de precios como el peso indirecto de los subsidios, lo que reduce aún más su capacidad de compra.
En tanto, Rogelio Rubatino Santizo, también profesor de la Facultad de Economía, advirtió que la coyuntura internacional está siendo aprovechada por especuladores para incrementar los precios. “El Gobierno debe encontrar mecanismos para apoyar a la población, que pierde capacidad adquisitiva cada día”, sostuvo.
Rubatino alertó que el deterioro de las condiciones económicas podría desencadenar tensiones sociales. Recordó que, en crisis anteriores, el Estado implementó políticas que mitigaron el impacto en la población, y consideró que las autoridades actuales tienen la capacidad de actuar en esa misma línea.
Por su parte, Cándido Jordán, profesor de la Facultad de Economía, recordó que durante la pandemia el gobierno del entonces presidente Laurentino Cortizo aplicó medidas que permitieron estabilizar el precio del combustible. A su juicio, la actual crisis podría ser declarada como prioridad política para implementar acciones similares.
“El no intervenir oportunamente agrava el impacto sobre el poder adquisitivo y ralentiza la recuperación económica”, advirtió Jordán, quien señaló que el subsidio al transporte público busca evitar un aumento del descontento social.
Finalmente, Reyes Arturo Valverde Batista, profesor de la Facultad de Economía, destacó que, tras cinco semanas de conflicto, ya se perciben los efectos de la inflación en la economía nacional. “El aumento en la canasta básica, el combustible, medicamentos y servicios afecta principalmente a los sectores más vulnerables”, afirmó.
El economista explicó que el alza del barril de petróleo, que pasó de 60 a más de 100 dólares, ha impulsado el costo de vida, sin que exista claridad sobre cuándo se estabilizarán los precios. Añadió que el Gobierno ha optado por subsidiar sectores como el transporte y la pesca, aunque enfrenta el desafío de equilibrar estas medidas con la política macrofiscal.