Nutricionistas de la Universidad de Panamá alertan sobre las precauciones a tomar en consideración para preservar la comida

Vie, 04/08/2023 - 19:18
Autor:

Luis Oldemar Guerra/Periodista-Imagen

comida en tupper
Foto tomada de Vikika.es

El acelerado ritmo de vida que mantienen muchas personas parece provocar que el tiempo no alcance para preparar la comida que llevarán al trabajo. Quizá por eso muchos optan por preparar varios menús, servirlos y guardarlos en el frío para que se conserven hasta el momento en que serán consumidos.

Al respecto, el Semanario La Universidad consultó con algunos expertos de la Universidad de Panamá para conocer su opinión y recomendaciones.

La profesora Eira Vergara de Caballero del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina, se refiere a la importancia en cuanto al conocimiento que debe poseerse para controlar los procesos de preparación y conservación de los alimentos.

La nutricionista adelanta que existen alimentos que son más perecibles que otros. Por ello, sostiene que no es recomendable preparar una comida, por ejemplo, un pescado, para comerlo 5 o 6 días después. En todo caso, la especialista hace la excepción, solo si la persona, después de prepararlo, hace uso de un envase adecuado o congela el pescado. Añade que el día de comerlo es cuando debe colocarlo en el horno y calentarlo a la temperatura correcta que sería entre 65 a 70 grados Celsius.

Otro tema es el arroz. Hay quienes suelen hacerlo en la mañana, dejarlo en la estufa y luego comerlo a las 6 de la tarde o 7 de la noche. La profesora Eira rechaza la idea de consumirlo tanto tiempo después, al menos que se caliente bastante y se revuelva. Enfatiza que el arroz no debe mantenerse a temperatura ambiente más de 2 horas.

Julissa Camargo
Julissa Camargo, nutricionista del IANUT.

Julissa Camargo también es nutricionista. Su radio de acción profesional es el Instituto de Alimentación y Nutrición de la Universidad de Panamá (IANUT).

Menciona que de cierto modo tiene alguna ventaja preparar los alimentos con anticipación, es decir, que una persona orientada por un nutricionista-dietista lo haga basado en un adecuado equilibrio de platos. Por ejemplo, integrar vegetales, carbohidratos, proteínas. Esto significa, disponer de preparaciones iguales que sean sabrosas y saludables.

Julissa coincide con Eira en que hay criterios que deben tomarse en cuenta cuando se decide hacer este tipo de preparaciones. Uno es mantener los alimentos bajo un manejo inocuo -que no haga daño-. Esto también implica el lavado de manos y una adecuada cocción de las comidas.

Los vegetales deben ser bien lavados, dividirlos, hacerlos más pequeños y colocarlos en toallitas absorbentes para evitar que se deterioren. La nutricionista explica que más que preparar una ensalada previa, la persona puede tener a mano los ingredientes y prepararla de forma rápida para asegurar un consumo saludable de los vegetales.

Eira también se refiere a los envases donde se guardan los alimentos calientes, citando los casos de quienes usan los recipientes de helado. Advierte que debe tenerse claridad sobre la diferencia que hay entre un envase para frío y uno para comidas calientes. Los envases de frío utilizados para productos calientes desprenden sustancias tóxicas perjudiciales para la salud. La experta recomienda que los alimentos se guarden en envases de vidrio. Aclara que también existen envases fabricados con un plástico especial que contiene una numeración que indica la capacidad, calidad y si se pueden almacenar los alimentos en el congelador o meter al microondas.

Nicolás oblea
Dr. Nicolás Olea.

El doctor Nicolás Olea, de la Universidad de Granada, España, menciona que uno puede tener cierta aprehensión para el empleo de determinados plásticos en la cocina, y que las personas no ofrecen alternativas porque técnicamente las desconocen. Menciona como ejemplo las botellas de plástico.

Alude a que si se busca en el fondo de una botella para saber de qué material está hecha, es muy difícil comprobar si contiene policarbonato, polietileno o polipropileno. Para ello, la persona tendría que poseer una formación en plástico.

Nicolás Olea concluye que la información necesaria la tienen otros, quienes saben que con decisiones muy sencillas pueden poner en el mercado elementos más seguros.