Gregorio de Gracia | Foto: Leyson Navarro
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La presencia del pez León en la comarca Guna Yala, particularmente, en las comunidades de Cartí, Aglidub, Río Azúcar, Narganá y otras, genera preocupación entre sus pobladores. El invasor, nativo del Indo-Pacífico, está acabando con diferentes crustáceos, y otras especies del ecosistema marino.
El biólogo marino y profesor asistente del departamento de Biología Marina y Limnología de la Facultad de Ciencias Naturales,Exactas y Tecnología, Leyson Navarro López, explica al Semanario La Universidad que este pez tiene un sistema de defensa compuesto por glándulas apocrinas. Estas glándulas producen toxinas de origen proteico en la base de 18 espinas; 13 en las aletas dorsales, 3 en las aletas anales y dos espina en cada aleta pélvica. Dicha toxina es letal para otras especies y dolorosa para los seres humanos.
El Pterois volitans, como se le identifica científicamente, consume el 70% de las especies de todo el Caribe. Para el científico, entre 30 a 50 años podría acabar -extinguir- a especies como la langosta, jaiba y otros peces.
El pez León presenta una coloración tricolor con un cuerpo mayoritariamente rojo, marrón y blanco. Posee líneas verticales de color rojo y marrón y mide entre 30 y 35 centímetros; la línea más pequeña puede oscilar entre 3 a 4 centímetros.
El hábitat natural de la nociva especie se ubica en las lagunas costeras y arrecifes del océano Índico tropical y el Pacífico occidental.
Frente a esta amenaza, el Congreso General de Guna Yala ha dado el visto bueno al experto de la Universidad de Panamá para que realice el análisis denominado “Estudio y Monitoreo de pez León y Mega Fauna Marina”.
De acuerdo con el científico de Ciencias Naturales en la década de los 80 algunos turistas llevaron 6 especies a un acuario de La Florida. Para ese entonces el huracán Andrews arrasó con el lugar, provocando que se escaparan proliferando hasta llegar a las costas de Brasil.
Navarro reveló que estudios presentados por la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (Arap) determinaron que esta especie venenosa no puede matar a una persona, pero sí ocasionar daños severos que requieran ser trasladado a un hospital.
La cacería
El biológo confiesa que dar con el pez León fue complicado al principio porque no se permitía utilizar tanque de buceo. Esto obligó a disponer de más de 10 buceadores para lograr su captura, que suele pernoctar entre 0 a 8 metros de profundidad.
Comenta que con la ayuda de los pescadores de las comunidades invadidas el pez fue capturado y mostrado a los miembros del Consejo General quienes también recibieron información sobre la amenaza que esa especie representa para la región, en este caso las explicaciones fueron proporcionadas por Navarro. La respuesta de las autoridades de Guna Yala fue avalar su erradicación.
Los moradores de Cartí manejaban información en torno a que el pez se estaba alimentando de las especies nativas que ellos pescan para su consumo diario lo cual pudo ser verificado.
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El docente e investigador comenta que tras la cacería el pez León fue mostrado a pobladores de las comunidades, pero, muchos lo rechazaron por temor. Al respecto, se les explicó que se trata de una especie que si se le cortan las espinas donde conserva el veneno puede consumirse.
El proyecto de monitoreo a cargo del investigador panameño es financiado por la organización Mar Alliance. Por su lado, el Congreso ayuda en proporcionar el permiso y acompañamiento de los especialistas durante las labores de campo.