Omar A. Joseph S.

Francia 1998 no solo significó la expansión del formato a 32 selecciones, sino que inauguró una nueva era en la relación entre el deporte, la sociedad y el mercado. Aquel torneo, celebrado entre el 10 de junio y el 12 de julio, dejó cifras récord, una lección de identidad nacional y un misterio médico que aún resuena en la memoria del deporte rey.

El anfitrión, Francia, logró su primera estrella al derrotar 3-0 al vigente campeón, Brasil, en el Stade de France. “Francia ganó su primer título, convirtiéndose en la séptima nación en ganar una Copa Mundial y la sexta en ganar la Copa Mundial en su propio país”. Pero más allá del resultado, el valor simbólico de aquel equipo, conocido como los Bleus, trascendió lo deportivo.
Francia esperaba una gesta desde 1938, y no fue hasta la irrupción de Zinedine Zidane y su generación dorada cuando la gloria regresó a casa. El 12 de julio de 1998, el “Stade de France” fue testigo de una final que marcaría un antes y un después en la historia del deporte, Francia goleó a la pentacampeona Brasil, encabezada por un Ronaldo Nazario que disputó el partido en medio de una nube de misterio y convulsiones.
La noche que cambió la historia de Ronaldo. Más allá de la celebración francesa, la final del 12 de julio de 1998 está marcada por un episodio que desafió la lógica deportiva. Horas antes del partido, la alineación de Brasil sufrió una modificación de último minuto que conmocionó al mundo, Ronaldo, reconocido como el mejor jugador del planeta, el nuevo Rey del futbol. fue inicialmente excluido de la lista para luego ser incluido de forma desesperada, aunque mostrando un rendimiento muy por debajo de su nivel.
Aquella noche, Zidane, un argelino-francés que se convertiría en héroe nacional, anotó dos goles de cabeza. “No lo sabía en aquel momento, pero mi vida cambió con aquel partido, eso es seguro”, confesaría el futbolista años después en una entrevista con el diario L’Equipe, recogida por Mundo Deportivo (2018). “Me convertí en un jugador que cambió la historia del fútbol francés”. La frase resume el impacto de un torneo que fue mucho más que deporte, fue un fenómeno social, económico y de masas.

El evento
Organizar un evento de esta magnitud en la década de los 90 representó una inversión significativa. Mientras que Estados Unidos 1994 había costado alrededor de 500 millones de dólares, Francia elevó la apuesta con una inversión estimada en 2.3 mil millones de dólares, una cifra que incluyó la construcción del icónico Stade de France y la modernización de infraestructuras.

La canción oficial del Mundial de Francia 1998 es “La Copa de la Vida” (o «The Cup of Life»), interpretada por el artista puertorriqueño Ricky Martin. Como parte de la ya instaurada forma de hacer show, desde EE. UU 1994. Fue tan impactante que la canción se convirtió rápidamente en número 1 en muchos países, luego 6 meses después se presentó en los Grammy. Aún sigue siendo una de las canciones con mayor impacto en el mundo de la música.

El máximo goleador de esa copa fue el croata Davor Šuker con 6 goles, llevando a su selección, en su debut como nación independiente, a un sorprendente tercer lugar.

El galardón al mejor jugador del torneo recayó sobre el brasileño Ronaldo Nazário, conocido como “El Fenómeno”, quien a sus 21 años ya contaba con un Balón de Oro (1997) y un palmarés que lo posicionaba como el futbolista más valioso de la época.
Uno de los legados más profundos de Francia 1998 fue la introducción del concepto «black-blanc-beur» (negro-blanco-árabe) en el imaginario social. El equipo campeón, liderado por Zinedine Zidane (de origen argelino), Lilian Thuram (de origen guadalupeño) y Youri Djorkaeff (de origen armenio), se convirtió en un símbolo de la Francia multicultural.
En aquel torneo debutó para Francia un joven jugador del As Mónaco de 18 años llamado Thierry Henry, quien, aunque no fue figura estelar en ese momento, formaba parte del plantel campeón.

Francia 1998 estableció un récord de tarjetas rojas para la época, con 21 expulsiones, un reflejo de la creciente intensidad física del fútbol moderno.
El centro delantero titular de la selección francesa, Stéphane Guivarc’h, logró en una hazaña inversa, ser el «9» de un equipo campeón del mundo sin marcar un solo gol en todo el torneo.

El torneo también fue el escenario de la consagración de leyendas. Lothar Matthäus, el alemán, se convirtió en el jugador con más partidos jugados en la historia de los Mundiales, llegando a 25 encuentros. Una marca de longevidad que pocos han podido igualar.
Esa victoria no solo significó el primer título mundial para los galos, sino que selló una estadística impecable. Francia recibió solo 2 goles en contra en todo el torneo, un récord para una selección campeona que igualaron Italia en 2006 y España en 2010. Además, con aquel 3-0, Emmanuel Petit convirtió el gol internacional número 1000 en la historia de la Selección Francesa.

Francia 1998 es recordado como el Mundial que consolidó la globalización del fútbol. Fue el torneo donde los contratos millonarios con marcas deportivas comenzaron a rivalizar con la tradición de las federaciones, Adidas: (Proveedor oficial del balón y socio principal). Coca-Cola. Mc Donald´s. Canono. Philips. Snickers. Visa. Fuji Film. Las grandes marcas entre otras que apostaron fuertemente al proyecto que era esa copa del mundo.
También, la lucha por vestir a las selecciones se mostraba más férrea. Adidas vistió a 6: Alemania, Argentina, Francia, Rumania, Yugoslavia, España. Por su parte Nike, su competidora más cercana con 6 también: Brasil, Holanda, Italia, Nigeria, Corea del Sur. Muy de cerca con 5; la cada vez más fuerte Puma lo hizo con Austria, Bulgaria, Camerún, Irán, Marruecos. La marca Umbro daba sus primeros pasos con 3 selecciones: Chile, Colombia, Paraguay.
Datos y fotos tomadas de las web:
de la Fifa
web de besoccer
web de espn.com
web de tycsports
web de gettyimages
web de espn https://www.mexico.as.com