Carmen M. Guevara Cruz /Periodista *Fotos: Ian M. Arcia L. /Google.com

El Teatro Amador, ubicado en la avenida Central, entre la Concordia y el Parque de Santa Ana, fue inaugurado el sábado 17 de agosto de 1912. El estreno de la estructura de entretenimiento ocurrió con la exhibición del filme titulado: “La Cigarra”, obra maestra de la Casa Pathé Freres de París, en colores.
En una información de 19 de mayo de 1912 el diario “La Estrella de Panamá” anotaba: “Los señores Arturo Miller y don Juan de Dios Amador han constituido en esta capital una sociedad denominada “The Amador Teatre Company”, con el objeto de instalar un cinematógrafo moderno, montado a la europea y los últimos adelantos de la ciencia”.
El empresario Enrique Zarak, durante una entrevista para el programa “Mi gente” del Sistema Estatal de Radio y Televisión (Sertv) dijo: “mi abuelo Enrique Linares De Obaldía construyó su casa -en ese sitio- alrededor de 1912. En la parte de abajo puso un negocio junto a Juan de Dios Amador Amador (sobrino del primer presidente del país Manuel Amador Guerrero).
Con el propósito de escoger el nombre de la nueva sala cinematográfica la empresa sometió a concurso el nombre del local. El método usado fue publicar, diariamente, en La Estrella de Panamá, varios anuncios. Esto se hizo desde el 19 de mayo hasta el 10 de junio de 1912. El premio consistió en que al ganador se le entregara la suma de 10 balboas.

En otra nota de la decana, del 7 de mayo de 1913, se lee que la primera función de gala se le ofreció al presidente, doctor Belisario Porras y su señora Alicia Castro de Porras. Para esa fecha se proyectó la película “La nueva mecanógrafa”, “La amistad de la piel roja” y “Romeo y Julieta”.
En una cita de René Castillo, egresado de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Panamá, autor de la tesis de grado titulada: “Las salas de exhibición de películas en la ciudad de Panamá evolución e Historia” menciona que terminado el período de concurso los propietarios de la empresa Arturo Miller y Juan de D. Amador examinaron como 500 nombres que fueron sugeridos por varias personas hasta reducir a 5. Estos fueron los nombres preseleccionados: Alhambra, Alcázar, Amador, Tívoli y Panamá, entre los cuales se escogió “Amador”.
Como dato curioso, los demás nombres seleccionados del grupo de 5, fueron escogidos para otras salas cinematográficas.
Otra información extraída de la tesis de Castillo revela que los planos del Teatro Amador fueron preparados por un arquitecto de Nueva York. La decoración del vestíbulo, butacas y mobiliarios se compraron en las mejores casas comerciales de los Estados Unidos.
De acuerdo con Castillo, el evento de estreno fue tan concurrido que muchos no pudieron ver la cinta, por consiguiente, Juan de Dios Amador, gerente del teatro, tuvo que reprogramarla para el sábado 31 de agosto, con la película “Abnegación de una india”, “El suicidio de Joah y su héroe”.

El Amador se convirtió muy pronto en el favorito del público. El 11 de agosto de 1912 la Estrella de Panamá informó que “cada noche se exhibían nuevas películas de la casa peliculera Pathé Freres de París. Los sábados y domingos, a partir de las 2 de la tarde, habían “matinés, destinados a las señoras y a los niños, a precios reducidos de 0.30 y 0.20 centésimos.
En agosto de 1914, “The Amador Amusement Company” empresa propietaria del cinematógrafo arrendó al norteamericano Roy William McCracken el local, 3 meses después cedió al señor Robert Wilcox sus derechos e intereses que como arrendatario tenía sobre el local.
Entre los años 1921 a 1961, el teatro fue arrendado a diferentes empresas: The Universal Film Manufacturing, Cinema Panamericano, nuevamente al Amador Amusement Co; y al señor Ramón Del Río.
En 1979, la sociedad Maheli, S.A., que había adquirido el inmueble en 1954, lo vendió a la empresa Romaly, S.A., al señor Antonio Hassán, quien a su vez lo cedió a la señora Marilena Hassán de Zúñiga.
En 1993, el teatro Amador era lo contrario a lo que decía con orgullo su primer gerente en 1913: “Mi teatrito no es lo más barato, pero si el mejor”. Posteriormente, se convirtió en una sala de tercera categoría que tenía los precios más bajos de la ciudad.
Después de más de 8 décadas de exhibir cientos de títulos cinematográficos, el Amador hizo historia en el cine en Panamá, al constituirse en el cinematográfico más antiguo que funcionó en el país.
De acuerdo con el Panamá América, el 15 de mayo de 2014, después de varias administraciones, el Amador dejó de funcionar.
El deterioro era notable. Cuando los nuevos propietarios y los arquitectos de la oficina Fémur Arquitectura (www.femurstudio.com) lograron entrar, descubrieron el desgaste de las estructuras. Les sorprendió que, pese a su condición, mantenía los elegantes elementos decorativos de hacía años.